3 años y 8 meses: Ya puedo hablarles de destete respetuoso

 

xoxo

El destete es un tema polémico. ¡Sí señor!… Apenas estás entrando a la habitación de la clínica con tu bebé y ya hay quien te pregunta, hasta cuándo le darás pecho. Parece ilógico, pero para muchas personas esto tendría que ser un plan estructurado que se hace la madre, en el cual ella decide si le da dos meses, seis, un año o dos. 

En realidad, la lactancia respetuosa va de otra manera. Hay muchas mamás que están sensibilizadas y desean amamantar a sus bebés, pero tienen mucho miedo de cuánto esto pueda costarles en esfuerzo, trasnocho y sobre todo dedicación, porque si en algo debemos estar claras es que amamantar es maravilloso, pero súper exigente.

La preocupación ronda por muchos aspectos, y algunas de las preguntas más frecuentes son: ¿cuándo debo destetar?, ¿cómo debo hacerlo?, ¿cómo puedo lograr que el destete no sea traumático?, ¿cómo destetar sin que mi bebé tenga que pasar largas noches llorando por su tetica?, ¿cómo hago para destetar si debo comenzar a trabajar?…

Destetar, destetar, destetar… Allí en ese mar de incertidumbres se nos va la vida, hasta que muchas veces cansadas concluímos que: destetar es muy difícil.

Nuestros miedos hablan, la sociedad nos exige destetar lo más pronto, la gente en la calle nos mira feo y todo el mundo nos recomienda que si queremos ser “libres de nuevo”, lo primero que debemos hacer es quitarle la teta al bebé. Mientras tanto, en su cunita y con una sonrisa adorable, tu bebé te mira con esos ojitos tiernos que mueren por su tetica.

Yo quisiera en este post tratar de responder la mayoría de estas angustias, aunque no se si mi respuesta sea la que estás buscando. Tres años y ocho meses después del nacimiento de mi hija Amaia, ella sola se ha destetado. Yo que he sido muy paciente, puedo hablarte de los altos y bajos de este proceso, pero sobre todo puedo hablarte del verdadero “destete respetuoso”.

Si buscas destetar a tu hijo de manera respetuosa, entonces debes comenzar a “respetar” sus tiempos. A partir de los dos años, que es la fecha mínima para destete recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se comienza a aplicar la técnica de (no ofrecer – no negar), si quieres comenzar a destetar.

No ofrecer el pecho como calmante si está muy llorón o si tiene sueño, entonces nos toca el trabajo duro de consolar con otras alternativas. No negar si el bebé pide teta, dásela.

Nuestra experiencia

Cuando Amaia tenía dos años, era la supuesta fecha de comenzar a destetar, pero tuvimos que mudarnos. Eso enseguida fue una alerta para mí, no podía quitarle la teta porque ella estaba atravesando cambios, extrañando su antigua casita y la teta era su consuelo. Seis meses después comenzó el colegio, fueron muchas cosas a la vez, entonces tampoco me preocupé por destetar.

En el colegio la primera recomendación fue: quítale la teta para que se adapte, porque ella está muy apegada a tí. Mi primer pensamiento fue: estas maestras están locas, a quién esperan que esté apegada, al señor que vende café en la calle, soy su mamá, tiene que estar apegada a mí, le de teta o no.

Nunca dejé de darle pecho a Amaia, sabía que su adaptación en el colegio vendría, pero la teta no era un obstáculo, por el contrario, seguía siendo su consuelo al llegar a casa, su cable a tierra y su conexión de saber que yo siempre iba a estar allí para ella. Pasados dos meses, Amaia estaba súper bien adaptada en su cole y seguía siendo amamantada.

Cuando Amaia llegó a los tres años, tomaba pecho solo en las noches, y ya veíamos el destete más cerca, yo estaba casi segura de que lo dejaría por completo y sola. Pero justo en esa fecha, su hermana mayor por parte de papá -Emma- , se fue a vivir a otro país.

Emma y Amaia siempre fueron inseparables, y el amor entre ellas indudable, así que este fue un golpe duro para mi chiquita, un golpe que la hizo retroceder brúscamente, buscar la teta nuevamente en horas que no eran la de dormir y comenzar hasta hablar como bebé – cosa que ella nunca había hecho-, su defensa fue retroceder en muchos aspectos que comentaré más ampliamente en otro post, pero la lactancia fue uno de los más intensos.

Yo no puedo negar que estaba cansada, pero decidí ir por el bienestar de Amaia, no podía dejarla sola y sin consuelo en este duro momento. Seguí dándole pecho de consuelo ocho meses más, ocho meses difíciles y duros para mi chiquita, quien tuvo que enfrentar no sólo la ausencia de su hermana, sino también de su prima y tía favoritas. Fue difícil, pero lo hicimos juntas, hoy estoy feliz y segura de que Amaia está bien, ella sola decidió, ella sola se ha destetado y está súper orgullosa de ser “grande”. “Ya no tomo teta mami, ya puedo alcanzar la repisa, estoy creciendo”, me dice siempre con una sonrisa.

El bebé decide

A nosotras las madres que nos encanta tener el control de las situaciones, nos llega ese momento en el que de verdad estamos cansadas, hemos pasado una larga noche de teta, el bebé no se despega, nosotras vamos por la vida como zombies y gritamos: “le quiero quitar la teta, pero no puedoooooo”.

Lo primero que debemos hacer, si quieremos tener un destete respetuoso es soltar el control. Entender que el bebé es quien decide y que esto puede llevarnos un largo tiempo, no hay fechas y tampoco apuros.

Hay mamás que en la desesperación por destetar, recurren a ideas de las abuelitas de embadurnar sus pechos con sustancias de mal sabor u olor, para que el bebé no quiera más y esto, muchas veces en vez de solucionar el problema lo empeora, pues tendrás largas noches con un bebé que efectivamente quiere teta, no puede tenerla porque sabe mal y entonces llorará desesperadamente hasta que pueda tenerla, o hasta que el sueño y el cansancio lo termine por vencer.

Estas estrategias están totalmente negadas en lo que consideramos una crianza respetuosa, pues está ampliamente demostrado que es dañino para el crecimiento emocional saludable de un individuo y son increíbles los daños que puede ocasionarle a un bebé este tipo de situaciones, como llorar toda una noche sin tener consuelo.

Cada bebé es diferente

Tengo una prima muy querida que comenta que su bebé a los 11 meses ya no quiso más teta, “yo se la ofrecía, él la miraba y le daba risa, no tomó más desde entonces”, cuenta ella de lo que fue un destete elegido por el bebé, sin llantos y sin noches de drama.

Otras han vivido diversas experiencias, a mí me costó tres años y ocho meses. ¿Demasiado?, no lo creo, fue el tiempo que mi hija necesitó para dejar ir el consuelo que para ella significaban mis pechos y ahora sabe que puede dormirse todas las noches sobre mi pecho, pero ya no quiere tomar más teta. Fue un largo proceso de ir y venir, fechas en las que pensé, esta vez si lo deja y algo sucedía, y entonces ella volvía a estar pegada.

Amaia no pidió más pecho, lo decidió ella y simplemente un día sin llanto, sin traumas, no tomó más. Y es así como debería ser todo destete, elegido por el niño, en el tiempo en el que se sienta preparado para hacerlo, es quizá lo más saludable para su bienestar emocional.

Libre de nuevo

La sociedad nos exige destetar por una cantidad de razones incorrectas. Una es porque para muchos “se ve feo”, amamantar a un bebé muy grande, una doble moral inmensa que deja en desconcierto a cualquiera. Otra de las razones es porque las mamás deben volver a trabajar, ser productivas y “libres de nuevo”, pues ya le digo que no hay ninguna contraindicación de trabajar y amamantar, sobre todo después de los seis meses cuando el bebé ya prueba alimento y comienza a complementar su alimentación, simplemente: quien lo cuida le da comida y cuando esté con mamá toma teta, todos los bebés llegan a acostumbrarse a esto.

Hace unos días una amiga me comentaba, que estaba decidida a destetar a su bebé de 12 meses, porque ella debía comenzar a trabajar. Aunque la bebé no tenía ninguna intención de destetarse, ella estaba haciendo todos los intentos fallidos: dejarla llorar, negarle la teta, embadurnarse los pechos de malos sabores y olores, con lo que consiguió ganar horas de estrés para ella y su bebé, y aún así le ha sido imposible destetar.

Su preocupación es, qué sucederá cuando la deje en la guardería. ¿Entonces no se dormirá porque duerme con la teta?, ¿Entonces llorará por mi porque no estoy para amamantarla?… Yo simplemente le contesté, tu bebé aprenderá a dormir sin la teta cuando esté sin ti y mientras se adapta a la guardería, posiblemente llorará por ti, pero esto puede suceder así le des teta o no, porque sencillamente eres su mamá y llorará por ti.

Preparar a los hijos para el desapego con nosotras, no debería ser un proceso traumático. Es decir, no puedo tratar de evitar que llores en la guardería, dejándote llorar largas horas en casa a ver si te acostumbras a dejar la teta. Sencillamente, tratando de evitar un sufrimiento que ni siquiera sabes si ocurrirá, estás causando otro sufrimiento inmediato, que sí está ocurriendo.

Dale más apego y estará seguro

Negar el pecho, negar abrazos, negarse a cargar a los bebés que necesitan los brazos, es generar en nuestros hijos un sentimiento de desapego y abandono que hará que en el futuro no sepan manejar correctamente sus emociones. Es probable que un niño que fue enseñado a dormir en su cuna, sin pecho y desapegado a la madre, llore más al dejarlo en la guardería, porque su seguridad no ha sido bien respaldada.

Un bebé que ha recibido apego seguro, sabe que mamá siempre va a estar ahí, su impronta sabe que cuando llore mamá lo atenderá, sabe que mamá va al trabajo, pero confía en que siempre va a volver para él, confía mucho en mamá y sufre menos.

Mami también elige

Con esto no quiero decir que seas una “marioneta” de tu bebé, en lo absoluto. Pero muchas veces nosotras sabemos cuándo nuestros hijos están preparados para algo y cuándo no, solo que en ocasiones por comodidad nuestra o por complacer a externos, decidimos apurar procesos que sabemos que los bebés no están listos para enfrentar.

Mi consejo es que no te dejes llevar por factores externos. Tu bebé estará listo para su destete, cuando tú también estés lista para destetarlo, a veces pensamos sí ya estoy lista, pero el bebé pasa dos días sin pegarse al pecho y sentimos un “despecho” inmenso y queremos que vuelva a su tetica, estos quizá son factores que pueden darte señales de que aún no es tiempo para ustedes.

Deja que este proceso fluya de manera natural y que un día sin darte cuenta puedas decir, hey, ya no estoy amamantando más.

Que no nos vayamos de la maternidad sin entender que Amamantar es un proceso sanador.

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